Tras una larga búsqueda, Olegs y Tania encontraron esta planta baja y, desde el primer instante, supieron ver tanto su potencial como los retos que presentaba.
El inmueble se sitúa en una zona de gran valor arqueológico, lo que implicaba asumir una serie de costes adicionales a cargo del propietario. Sin embargo, también nos permitió conservar y poner en valor elementos históricos que hoy son protagonistas en la zona de estar: un muro con arcos del siglo XVIII y un antiguo camino de piedra que decidimos mantener visible bajo un cristal integrado en el centro de la cocina.
La vivienda se ubica en una calle peatonal muy tranquila, a solo cinco minutos del centro de Valencia, y cuenta con un patio sin vistas directas desde otras viviendas.





